¿Qué es el pensamiento crítico en el trabajo social?

Escrito por Ashley Miller | Traducido por Ana María Guevara

Los trabajadores sociales ofrecen muchos servicios valiosos a las personas necesitadas. Proveen servicios de salud mental, como diagnóstico y terapia, abogan por los clientes que no pueden hacerlo por sí mismos, proveen servicios de cuidado directo, como asistencia de vivienda y ayudan a sus clientes a obtener los beneficios del servicio social. La habilidad de tener la mente abierta y imparcial mientras se reúne e interpreta la información, a lo que se le conoce como pensamiento crítico, es crucial para ayudar a los clientes en la mayor medida posible. De hecho, según Nadia Islam, una profesora de trabajo social en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de California del Sur, el pensamiento crítico es uno de las cinco habilidades requeridas para ser un trabajador social exitoso.

Definición

El Consejo Nacional de Excelencia en el Pensamiento Crítico define al pensamiento crítico como la habilidad de conceptualizar, aplicar, analizar, sintetizar y evaluar la información reunida o generada a través de observación, experiencia, reflexión, razonamiento o comunicación, como una guía para la creencia y la acción. El pensamiento crítico en el trabajo social significa poder observar a una persona o situación desde una posición objetiva y neutral, sin saltar a conclusiones o suposiciones. Obtienes tanta información como sea posible a través de entrevistas, notas del caso, observaciones, investigaciones, supervisión y otros medios, para lograr un plan de acción que ayude a tus clientes en el mayor grado posible, sin permitir que tus propios prejuicios interfieran.

Importancia

El pensamiento crítico es importante para el desarrollo de habilidades para el trabajo social en la práctica directa. Los trabajadores sociales ayudan a personas con diferentes vidas y conocen personas o poblaciones con experiencias, ideas y opiniones que a menudo son diferentes a las suyas. Para formular un plan de tratamiento o intervención al trabajar con un cliente, primero necesitas considerar las creencias, pensamientos o experiencias que subyacen en las acciones de tu cliente sin hacer un juicio apresurado. Lo que te parece irracional al comienzo puede ser entendido mejor en el contexto de los factores biopsicosociales de la vida de tu cliente. El pensamiento crítico te ayuda a examinar objetivamente estos factores, considerando su importancia e impacto en las acciones que tomes, mientras simultáneamente mantienes una distancia profesional y una actitud sin prejuicios.

Habilidades relacionadas

Para desarrollar un pensamiento crítico como trabajador social, necesitas tener la habilidad de reflexionar y observar tu propio comportamiento y pensamientos sobre un cliente o situación en particular. Según la profesora Islam, ser consciente de uno mismo, la observación y el pensamiento crítico están estrechamente entrelazados e impactan en tu habilidad para ser un trabajador social efectivo. Por ejemplo, observar tus reacciones instintivas y respuestas iniciales hacia un cliente sin tomar acciones inmediatas puede ayudar a identificar las reacciones de trasferencia y contratransferencia, las que pueden tener un impacto negativo o dañino en tu cliente. Esto es particularmente importante al trabajar con clientes que tienen trasfondos y creencias muy diferentes o similares a las tuyas. No quieres que tus responsabilidades sean nubladas por tus propias nociones o prejuicios preconcebidos. De igual forma, no quieres fusionarte con un cliente con quien te identificas por venir de situaciones muy similares o por haber tenido experiencias similares.

Supervisión

Todos los trabajadores sociales deben involucrarse en la supervisión profesional para ayudar a impulsar y desarrollar las habilidades del pensamiento crítico. Según la Administración para Niños y Familias, la supervisión clínica no sólo impulsa el pensamiento crítico, también te ayuda a desarrollar otras habilidades importantes para el trabajo social, como mantener una ética laboral positiva, la autorreflexión y la habilidad para intervenir en situaciones de crisis. Gran parte de los lugares de trabajo social requieren, o por lo menos ofrecen, la oportunidad de participar en la supervisión de pares, individuos o grupos. Discutir tus casos o clientes con un supervisor o con colegas puede ayudarte a organizar tus propias opiniones y juicios y a evitar que estos problemas impacten en tu trabajo.

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