Las ventajas de la gestión de valor ganado

Escrito por Jim Clayton | Traducido por Sebastian Castro

El objetivo final de cualquier proyecto es cumplir con sus plazos, lograr sus objetivos y quedar por debajo del presupuesto. En septiembre de 2009, un estudio publicado por Objectwatch, una firma de investigación de mercado y consultoría, mostró que sólo los proyectos de tecnología de la información le cuestan a empresas y agencias de todo el mundo US$6,2 billones por año. Si bien no existe un sistema que pueda garantizar el éxito de tu proyecto, la gestión del valor ganado (EVM) puede dar a tu proyecto una mejor oportunidad de éxito.

Un sistema único

Tal vez el mayor beneficio de implementar EVM es que se trata de un sistema único que puede realizar un seguimiento del proyecto en términos de trabajo, tiempo y dinero; es decir que los gestores del proyecto no necesitan utilizar varios sistemas. EVM puede medir la cantidad de trabajo realizado, seguir los costos previstos y fechas de terminación, comparar el rendimiento real del proyecto en función del plan y realizar un seguimiento del presupuesto del proyecto en tiempo real.

Diferencias

La varianza es un tipo de prueba usada en EVM acerca de qué es lo que provocó diferencias entre los lineamientos proyectados y el desempeño real del proyecto. Esto se puede medir en tres niveles diferentes: de lo estimado a lo planeado, de lo planeado a lo sucedido y de lo estimado a lo sucedido. El proceso para determinar la varianza depende de muchos factores incluyendo la industria, las normas y los parámetros utilizados. Siempre verifica los datos de la hora de analizar la varianza. Es fundamental contar con la información completa y precisa a la hora de realizar los cálculos. La diferencia descubierta en los cálculos puede mostrarte cuán lejos está el proyecto de lo "normal". Así como puede ayudar a detectar el origen del problema.

Índices de rendimiento

El índice de rendimiento del cronograma (SPI) y el índice de rendimiento de costos (CPI) son dos de las ventajas que tiene como herramientas el EVM. Estas métricas pueden ayudar a determinar el estado actual del proyecto, ya sea dando señales de alerta temprana si el proyecto se estuviera descarriando, o estimando el costo total y los rangos de tiempo. El SPI mide todo el trabajo realizados en el proyecto y calcula si el proyecto logrará, llegará o perderá a su fecha límite planificada. El CPI es considerado por muchos administradores de proyectos como el medidor más valioso EVM. Ya que éste mide la eficiencia de costos en el trabajo completado. En pocas palabras, puede decir si tu proyecto está por debajo o por encima del presupuesto en cualquier momento del proceso.

Flexibilidad

Cuando los resultados de las mediciones usadas en EVM muestran que hay necesidad de hacer cambios, el jefe de proyecto puede ajustar el presupuesto o trabajar para ayudar a la evolución futura del proyecto volviendo a su línea original. Las mediciones pueden establecer claramente dónde se ubican los problemas dentro del proyecto. El jefe de proyecto puede activar acciones preventivas, para reducir la posibilidad de que éstos vuelvan a ocurrir. Pero aún más importante es que EVM permite que estos cambios sean hechos de manera flexible durante el desarrollo y la implementación del proyecto.

Referencias

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