¿Por qué los gastos de investigación y desarrollo no se capitalizan?

Escrito por Cam Merritt | Traducido por Jorge Escobar

Las normas contables definen un activo como algo con futuras ganancias económicas, así que es natural preguntar por qué los costos de investigación y desarrollo no pueden ser capitalizados y tratados como un activo más que como un gasto, que es lo que las reglas requieren. Después de todo, el propósito del "R&D" (siglas en inglés de investigación y desarrollo) es tener ganancias económicas en el futuro. Según El Consejo de Estándares Financieros Contables, el cuerpo normativo para la contabilidad de negocios de los EEUU, la respuesta radica en la dificultad para cuantificar esas ganancias futuras.

Efectos de la capitalización

Determinar si los costos de "R&D;" deben ser capitalizados o tratados como gastos no es sólo una cuestión técnica acerca de los procedimientos de contabilidad. Tiene un impacto directo en los cálculos más básicos del valor y la rentabilidad de la empresa. Si tu negocio pudiera capitalizar su R&D;, entonces tu balance general mostraría más activos, lo que aumentaría el valor de la empresa. Al mismo tiempo, como los costos no serían tratados como gastos, las ganancias de tu empresa, al menos en el papel, serían mayores. Para una empresa pequeña o que inicia que tiene costos significativos de "R&D;", esto podría marcar la diferencia para poder obtener el capital de inversión necesario para crecer.

Beneficios inciertos

La razón principal por la que a las empresas no pueden capitalizar sus gastos de investigación y desarrollo es que no hay modo de medir confiablemente las ganancias económicas futuras de esos costos. "R&D;" implica el ensayo y error... muchos errores. Cuando estableció las reglas para los gastos de "R&D;" en la década de 1970, el consejo de estándares contables citó datos que mostraban que sólo el 2 por ciento de las ideas sobre productos son comercialmente viables y sólo 15 por ciento de los productos que realmente se desarrollan se vuelven viables. Cuando tu empresa gasta dinero en "R&D;", no tiene manera de saber qué proyectos rendirán frutos (es decir, producirán beneficios futuros) y cuáles no. Incluso si pudieras identificar los proyectos que van a funcionar, no puedes poner una cifra objetiva sobre cuáles serán sus ganancias. Y luego está la cuestión de cómo tratar a los proyectos "fallidos" cuando los éxitos posteriores se basan en las lecciones aprendidas de esas fallas.

Problemas de amortización

Ya que es tan difícil establecer relaciones de causa y efecto directas entre los montos específicos de los gastos de "R&D;" y las ganancias económicas futuras, sería imposible seguir uno de los principios fundamentales de contabilidad: el "principio de la coincidencia". Este principio sostiene que cada vez que reportes ingresos, debes informar al mismo tiempo los gastos en los que incurriste para generar ese ingreso. Es por esta razón que las empresas amortizan sus "activos difíciles" como vehículos y equipos. Si compras un camión de US$25.000 que va durar 10 años (en otras palabras, te ayudará generar ingresos por 10 años) primero capitalizas los $25.000 y luego restas un gasto por depreciación cada uno de los siguientes 10 años hasta que el camión está totalmente amortizado. Del mismo modo, los activos intangibles (que es lo que sería un hipotético activo de I y D) se amortizan durante cierto tiempo para compensarlos con los ingresos que producen. Si no es posible relacionar directamente los gastos de "R&D;" con los ingresos, entonces el activo no puede ser amortizado. Por estas razones, las normas contables requieren que todos los costos de I y D sean tratados como gastos cuando se incurre en ellos.

R&D "en proceso"

Hay una excepción a la regla contra la capitalización de los costos de investigación y desarrollo. Si tu empresa compra a otra compañía, debes capitalizar cualquier proyecto de R&D; "en proceso" que venga con la compra. El fundamento de esta excepción es que una parte del precio que pagaste para adquirir la compañía fue asignado a esos proyectos, así que los proyectos tienen un valor definible que puedes considerar como un activo. Digamos que compraste a un competidor por US$250.000. Mientras combinas las finanzas de tus empresas, podrás asignar una parte de los US250.000 a proyectos de I y D de la competencia y luego reportar esa cantidad como un activo. Cuando el proyecto de I y D esté terminado, sucederá una de dos cosas. Si el proyecto no produce resultados tangibles, podrás reportar un gasto por el importe total del activo, en otras palabras “lo deducirás”. Si el proyecto fructifica, tendrás que asignarle una "vida útil" a las ganancias del proyecto y luego amortizar el activo durante ese lapso de tiempo.

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