Las características más importantes de un empleado de éxito

Escrito por John Kibilko | Traducido por Mila Guevarian

Las características que una empresa busca en un empleado son los mismos rasgos que conducen a éstos al éxito. Resulta obvio que disponer de buenos trabajadores es importante para cualquier negocio, pero a las pequeñas empresas les suele afectar más el comportamiento de sus empleados, ya sea éste bueno o malo. Una manzana en mal estado puede ejercer un impacto mucho mayor sobre el ánimo de una organización pequeña que sobre el de una grande. Y, a la inversa, la buena actitud y ética laboral de un trabajador puede resultar contagiosa para el resto.

Confiabilidad / Disciplina

La fiabilidad es un atributo que es (o debería ser) inculcado en una edad temprana. Con frecuencia, los empleados pueden superar ciertas deficiencias, como la falta de experiencia, simplemente llegando a su hora y llevando a cabo las tareas que les han sido asignadas. Ser capaz de trabajar sin que un supervisor tenga que estar merodeando sobre tus hombros es un signo de disciplina. Por el contrario, no lo es tener que ser amonestado por hacer llamadas personales, navegar por Internet o estar constantemente enviando mensajes de texto o tuiteando. Unos rasgos que están estrechamente relacionados con todo este asunto son la ética en el trabajo, la honestidad y la integridad. Al final todo se reduce a que la empresa pueda contar contigo para que llegues a tu hora, hagas tu trabajo, te mantengas concentrado, te muestres dispuesto y no sustraigas material ni tiempo a la empresa. Una encuesta realizada en 1999 por el Northern Virginia Community College reveló que la ética en el trabajo ocupaba el primer puesto en la lista de las características que las empresas buscan en sus empleados.

Toma de iniciativa / Responsabilidad

Ofrecer soluciones a los problemas de forma constructiva y ponerse de pie para asumir la responsabilidad de tus errores son dos actitudes que resultarán de gran utilidad a la hora de captar la atención de tus jefes. El College de la Universidad Estatal de Nueva York en Oneonta, en "Las características de un buen empleado", hizo la adaptación de un artículo para alumnos de sexto grado. En él se pedía los estudiantes que se hicieran estas preguntas: "¿Miro alrededor para ver lo que hay que hacer y lo hago o espero a que me sea asignada alguna tarea?" y “¿Hago preguntas para intentar saber más o me atengo a lo me han dicho y ya sé?". Ya sea para un estudiante de sexto grado o para un trabajador, estas preguntas son fundamentales a la hora de tener éxito.

Actitud

Incluso los empleados que son dignos de confianza y responsables pueden no tener la más alegre de las disposiciones. Una sonrisa por sí sola no va a hacer el trabajo, pero una actitud positiva y una disposición agradable, junto con otros atributos fundamentales, como la ética en el trabajo y la disciplina, compondrán un empleado completo. La flexibilidad y el entusiasmo también son forman parte de la buena actitud. Ser un buen jugador de equipo, que es otro de los atributos de un empleado de éxito, será difícil si no te muestras accesible y si no desempeñas bien tu labor cuando trabajas con los demás. La página web Career Success for Newbies habla de dos características necesarias relacionadas con este asunto. En la página se afirma que "ser amable con los demás" y "mantener una actitud positiva" son cualidades indispensables en un empleado de éxito. La amabilidad es una herramienta social sencilla que, desafortunadamente, mucha gente no tiene. Por otro lado, permanecer por encima de las refriegas políticas de la oficina también resultará útil.

Dotes comunicativas

Ya sea al escribir, al hablar o al utilizar la computadora, las dotes de comunicación son esenciales en prácticamente todos los trabajos. Esta capacidad suele ser el resultado de la educación y la formación recibidas, pero es algo fundamental para la mayoría de las empresas. Mejorar estas habilidades es de vital importancia si uno desea convertirse en un empleado de éxito. Será especialmente importante cuando se intente comunicar alguna idea para mejorar el rendimiento de la empresa. Tal como se afirma en la página web Speed Up Career: "una buena idea no vale nada si no eres capaz de explicarla adecuadamente, tanto a tu equipo como a tu jefe".

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