Cuáles son los pros y los contras de un préstamo convencional

Escrito por Vicki A. Benge | Traducido por Enrique Pereira Vivas

Un préstamo convencional es aquel que no tiene vínculos gubernamentales como aquellos que se ofrecen con el apoyo del Departamento de Asuntos de Veteranos o por la Autoridad Federal de Vivienda. Existen dos tipos de préstamos convencionales que incluyen un préstamo garantizado, lo que significa que uno tiene un préstamo colateral sin garantía o firma y uno que se basa en la solvencia y la situación financiera del prestatario. Los préstamos garantizados, por lo general, se ofrecen a tasas de interés más bajas que los préstamos sin garantía. En cuanto a los préstamos convencionales, el término se aplica a los préstamos hipotecarios y tienen pros y contras.

Pago inicial

Un punto en el lado a favor de un préstamo hipotecario convencional es que el capital se acumula más rápido debido al pago por adelantado inicial más alto. Una desventaja es que el pago inicial más alto hace que sea más difícil para algunos consumidores poder obtener un préstamo convencional. Con el mayor pago esperado en un préstamo hipotecario convencional, tanto como el 20 por ciento en muchos casos, el prestamista no puede exigir que el prestatario tenga un seguro hipotecario privado (PMI, por sus siglas en inglés), lo cual puede ser una ventaja. Por el contrario, si el prestatario no tiene un pago inicial importante, es probable que se requiera el PMI y el prestatario debe entonces cumplir con los requisitos de un proveedor de seguros de hipoteca, que es esencialmente igual a una aplicación doble para la aprobación del préstamo. En cuanto a los préstamos hipotecarios convencionales, los pagos iniciales pueden necesitar ser autenticados como pertenecientes al prestatario, mostrando al prestamista que el solicitante ha ahorrado para obtener el préstamo o que el pago inicial es un regalo de alguien y no un préstamo que se espera que sea devuelto.

Tasas de interés

Una desventaja de los préstamos convencionales para los prestatarios con calificaciones de crédito más bajas se traduce en mayores tasas de interés y las comisiones a menudo se convierten en parte de los términos del préstamo. El prestamista también puede exigir una tasa de interés más alta si le permite al prestatario incluir parte de los costos de cierre en el préstamo. Los préstamos convencionales también pueden llevar a mayores tasas de interés que algunos programas de préstamos del gobierno. Los prestamistas generalmente ofrecen préstamos convencionales con una selección de tipos de interés fijo o variable, con muchos teniendo tasas fijas para un determinado número de años. Esto puede ser una ventaja para los prestatarios. En el lado negativo, los préstamos de tasa ajustable pueden dar lugar a fluctuaciones en los pagos mensuales.

Términos y condiciones

Una ventaja para los préstamos convencionales es que los prestamistas pueden estar más dispuestos a negociar las condiciones de un préstamo respaldado por el gobierno donde el prestamista debe seguir las directrices estándar. Además, un préstamo convencional, en promedio, se procesa más rápido que una hipoteca respaldada por el gobierno, tales como a través de la FHA. Los puntos en el lado negativo del argumento es que los prestatarios pueden ser obligados a pagar una cuota no reembolsable al momento de solicitar el préstamo y si se aprueban los términos de un préstamo convencional, éste puede incluir una multa rígida por pago anticipado, es decir, el prestatario estará sujeto a este cargo si el préstamo es reembolsado anticipadamente.

Solvencia

Con un préstamo convencional, la decisión sobre la calificación pertenece exclusivamente a la entidad crediticia y puede que hayan menos restricciones sobre la situación financiera personal del solicitante que la de un préstamo respaldado por el gobierno. En el lado negativo, una quiebra o ejecución hipotecaria de una casa en el pasado puede reducir significativamente las posibilidades potenciales de un prestatario de obtener un préstamo convencional. Muchos prestamistas requieren un largo período de espera en la que se espera que el consumidor repare el crédito. Una ventaja y desventaja de un préstamo convencional es que los prestamistas consideran el ratio de deuda-a-ganancias del solicitante, la relación entre la cantidad de dinero que se requiere para cumplir con las obligaciones de deuda cada mes, como préstamos para automóviles y los pagos de tarjetas de crédito y la cantidad de ingresos brutos mensuales ganados. Cuanto menor sea el ratio de EBT-ingreso, mejores condiciones podrá ofrecer el prestatario.

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