Cualidades de un profesor de gimnasia

Escrito por Ron White | Traducido por María Marcela Mennucci

Los profesores de gimnasia juegan un rol importante en ayudar a los alumnos a obtener y mantener un estilo de vida saludable. Según los números del 2010 del Bureau of Labor Statistics (Buró de estadísticas laborales), los profesores de gimnasia ganaban un ingreso anual promedio de US$31.090 en el 2010, pero su ingreso real depende de qué tan bien cumplen con sus clientes. Los entrenadores personales pierden clientes y pasan mucho tiempo buscando nuevos estudiantes. Los mejores profesores, sin embargo, poseen ciertas cualidades que le dan buena reputación y una clientela en aumento y dedicada.

Confianza y respeto

Los mejores profesores de gimnasia establecen un lazo de confianza con sus clientes y los respetan. La confianza es un punto clave de la relación entre el profesor y el alumno. Los clientes deben sentir que no están siendo juzgados y que los profesores quieren realmente ayudarlos. Los mejores entrenadores crean un diálogo y demuestran a sus alumnos respeto y conocimiento de lo que es más importante para ellos como individuos. Los buenos profesores también evitan hacer comentarios negativos sobre las preocupaciones o expresiones de sus alumnos.

Motivación

Los alumnos buscan entrenadores personales que puedan motivarlos. Los buenos profesores brindan elogios a sus alumnos, los alientan y les reafirman que están teniendo éxito. El lenguaje corporal puede ser una herramienta que motiva al estudiante, y un lenguaje corporal negativo puede ser dañino. Los buenos profesores demuestran un interés genuino en el progreso de sus alumnos y proveen explicaciones sobre la instrucción que están dando. Los estudiantes tienen éxito mayormente cuando comprenden lo que están haciendo y los beneficios que eso tiene en su salud física y mental.

Carisma

Los profesores deben hacer que el ejercicio sea interesante. Esto requiere que también cumplan un rol de entretenimiento. Los buenos instructores deben ser extrovertidos -con un poco de astucia- y presentar variedad y espontaneidad en sus rutinas. Los entrenadores deberían tener buen humor para hacer que los estudiantes se sientan cómodos y deben ser participantes activos en la rutina en lugar de pararse con los brazos cruzados y una expresión facial desinteresada. Los peores profesores se distraen con los monitores de TV, mantienen conversaciones con otros entrenadores, hacen y reciben llamadas telefónicas y generalmente actúan como si no estuvieran enfocados en ayudar al alumno.

Dedicación

Los mejores profesores dedican su tiempo a su mejora profesional. Buscan crecer y aprender. Siguen tendencias en nuevos ejercicios, intentan nuevas técnicas y buscan convertirse en mejores instructores. Los buenos profesores son objetivos y pueden admitir que su enfoque podría no ser la mejor alternativa. Deben entender que el ejercicio y un entrenador personal son áreas en evolución, considerar las necesidades de sus alumnos primero y buscar aplicar nuevos enfoques que podrían beneficiar el éxito de su estudiante.

Paciencia y comprensión

Los nuevos alumnos suelen lidiar con ansiedad, temor y preocupación. El nuevo equipo de ejercitación y movimientos corporales pueden ser ajustes difíciles. Los alumnos pueden desalentarse fácilmente y sentirse abrumados por sus nuevas rutinas, por lo que los profesores deben mostrar mucha paciencia y comprensión. Los entrenadores deberían mantener la calma y evitar señales de que están molestos por la reacción del alumno ante una parte difícil de una sesión de ejercicios. Los buenos instructores hablan con sus estudiantes y los ayudan a comprender que la ansiedad, el temor y la confusión son emociones normales y que pueden superarlas.

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